Ya tengo el nuevo disco de Coldplay. Es el primero que me compro de la banda, supongo que a poco que pueda irán llegando los anteriores. Por lo pronto, tengo en mis manos su VIVA LA VIDA or Death and all his friends, un disco que con una primera escucha ya sabes que estas escuchando algo diferente a lo habitual en la música. No entraré (de momento) a describir como es el disco porque con una escucha se hace casi impossible darle una valoración al disco. Destacar sólo unos temas que desde la primera escucha te cogen y no te sueltan. El primer tema que es el "culpable" de que tenga yo en mis manos el disco de la banda es Violet Hill, de una potencia indescriptible y hacía tiempo que no sentía nada igual. Segundo tema, Viva La Vida , este ya sin palabras, por su música por lo que dice, teneis que escucharlo. Luego estan temas como "Lovers In Japan/Reign of love" o "Life in technicolor" que hablan por si solos y te dicen que esto es nuevo y diferente. En total 10 canciones y un grito de libertad. El título del disco no deja lugar a engaños o todo o nada, yo me quedo con la primera parte, Viva la Vida.
Ha llegado la temida huelga de transportistas y por lo pronto de algunos pescadores. No estamos en una huelga general, por tanto el país funciona y no se paran los servicios ni el ir y venir diario. Aún así algunos supermercados trabajaban más de lo debido, y las gasolineras iban a destajo. Todo el mundo ha creído necesario llenar el dipósito de carburante, por si las moscas se acababa. Aquí un servidor esta tarde se ha dedicado a pasearse por las principales estaciones de servicio de la ciudad de Girona, no por placer sino por trabajo, lo vivido esta tarde bien podría tratarse de una radiografia de la sociedad actual.
Largas colas, coches esperando su turno para repostar, cajas registradoras trabajando a un ritmo inesperado para una tarde de lunes. La majoria de los conductores llenaban el coche de gasolina por miedo a quedarse sin el preciado petróleo. No había pánico ni terror en sus caras pero si un cierto pudor a reconocer que podrían quedarse sin gasolina, y ¿entonces qué harían? La mayoría con los que he charlado aceptaban la huelga de los transportistas veían razonables sus demandas. Su conclusión, era bien simple, pero realista con la situación de crisis que vivimos, el precio del carburante está disparado y sin ayudas o moderación se hace imposible seguir para adelante.
Ahora, la mayoria tenemos el dipósito lleno, ya podemos respirar tranquilos, el petróleo no nos ha vencido. Nosotros hemos ganado la partida, somos una sociedad madura, capaz de prevenir la gran ecatombe, toreamos a la crisis, comprando el doble en los supermercados, poniendo gasolina hasta el límite del coche. Todo ello para prepararnos para el final ...¿qué pasará el día que llegue el final del mundo? Espero que me pillé en casa con el coche lleno de gasolina y la nevera llena de comida, por precaución, claro.