Estos días es portada de todos los medios el conocido crimen de Fago. Pasó allá por el año 2007 en un pequeño pueblo de la província de Huesca en Aragón, el pueblo más famoso de los últimos años. Fago entre las montañas de Jaca no es famoso por su paisaje ni por sus hoteles rurales sino por un triste asesinato de un alcalde odiado por medio pueblo, aunque ganaba las elecciones municipales por mayoría absoluta. Ahora están juzgando al presunto asesino un tal Santiago Mainar. Su fotografía aparece cada día en portada de los periódicos de más tirada en el país, además de seguir el juicio en tel
evisión en los magazines matutinos y en los informativos tanto aquellos considerados como serios como los que utilizan las noticias más festivas. La pregunta ahora es ¿porqué nos llama tanto la atención un simple asesinato? No quisiera reducir el impacto de la palabra asesinato pero hemos elevado este suceso a una categoria de relevancia que de por si no la tiene. Personalmente tengo varias opiniones acerca del caso. La primera es que nos hemos vuelto unos fanáticos de los sucesos y sobretodo de la notícia a pie de juzgado, la crónica negra vuelve a sus mejores momentos de la historia des de los años sesenta cuando había diarios especializados en este tipo de noticias. Otra razón podria definirse con la palabra espectáculo. Queremos convertir en un show el juicio, esto con clara influencia de la tierra del entertaiment, es decir, Estados Unidos. Una vez me contaron que en ese país las puertas de los juzgados están abiertas tanto para los ciudadanos como para los turistas que visitan alguna ciudad importante, ir a ver un juicio es una atracción turística más (como aquel que viene a ver la Sagrada Familia). Además de todo esto, los que manejan los medios son seres urbanitas y por tanto todo aquello llegado de pequeños pueblos escondidos remotos sigue llamando la atención. Un hecho tan oscuro y emblemático hay que venderlo a los urbanitas y a la gran población. No me diréis que el asesinato de un alcalde odiado por todos a lo Fuente Ovejuna como escribió Lope de Vega no vende diarios y tiene un guión de película. De hecho ya se ha hecho una miniserie en TVE. Y a todo esto tenemos que reconocer que nos gusta ser detectives, investigar y declarar culpable o inocente a los presuntos criminales. El ser humano ha nacido con ese gen y si los medios de comunicación nos ayudan a explotarlo mejor que mejor.
Después de 47 días los pescadores del Alakrana han sido liberados y el viernes está previsto que lleguen a sus hogares. Los esfuerzos del gobierno central han conseguido el final del secuestro y eso si han dejado a unos cuantos somalíes con los bolsillos bien llenos. Se especula que la crifra rondaría los dos millones de euros, aunque hay algunos que hablan de 4 millones. Este mediodia en Noticias Cuatro han hecho un gráfico imponente de cómo quedaria repartido el lote,
la mitad se repartiria entre la familia de los piratas detenidos en España, otro para los jefes de los clanes y también para los piratas encargados del secuestro a bordo del Alakrana. El restante 50 % iría para organizar más secuestros en las próximas semanas, entre sobornos y gastos de las operaciones. Bien llamativo era ese cuadro que pone un punto seguido al problema en el Índico. La gestión del secuestro se ha vivido de dos maneras bien distintas. La primera a la que llamaremos "IN SITU" formada por los piratas, pescadores, los espías del CNI, el ejército, la Operación Atalanta y, las agencias de mediación de conflictos (sobretotodo británicas). Todos estos actores han participado activamente en la búsqueda de una resolución positiva del conflicto, ellos han sido los que han trabajado sobre el terreno y saben de sobras que los 47 días pasados podrían haber sido el doble. Los piratas no tenían ninguna prisa, cuando alguién no tiene nada le importa bien poco uno más que menos.
La segunda parte la denominaremos "LOS ALEJADOS" y encontramos al Gobierno Central, la oposición, la justicia, y las familias. Todos han sido actores activos que han formado parte de la negociación. El gobierno no supo gestionar la crisis, en el ecuador del secuestro todo el mundo se olvidó que había un barco en las aguas del Índico con 37 tripulantes privados de libertad. Más adelante la presión ciudadana puso fin al desvarío y se pusieron a trabajar incesantemente. La oposición supo aprovechar la situación y criticar a unos ministros pérdidos en diligencias de jurisdicción de aguas internacionales o de la vergüenza del lío de los piratas detenidos en España de si eran menores o mayores de edad. Falta grave de una oposición que quiso aprovecharse de la situación para beneficio propio. La Justicia tampoco ha sabído estar a la altura, y ya son unas cuantas veces. Y por último, las famílias de los pescadores calladas en un principio, guerreras en el ecuador y finalmente calladas en la resolución del conflicto. Seguramente sin los gritos de esas mujeres el conflicto hubiera durado más en el tiempo.
El conflicto del Alakrana ha llegado a su fin pero sólo porqué los piratas han conseguido su propósito, un maletín lleno de millones. La única resolución posible era la de pagar y que nadie le diga a los represantes del poder en el Estado que han claudicado, ya que ante el dilema de traer con vida a los pesqueros o hacerlos llegar en un ataúd la respuesta es evidente. Por otro lado, el final feliz ha sido posible por los esfuerzos de un gobierno central que se ha visto en la encrucijada de salvar las vidas de unos pescadores que se habían alejado de una zona de seguridad en uno de los mares más peligrosos. El gobierno no es el culpable, aquí hay que pedir explicaciones a los piratas y a un país como Somalía sumido en la corrupción y el desgobierno. El Alakrana vuelve a casa, pero mañana habrán dos cientos más como éste sino se ponen soluciones a la raiz del problema.